22 9 / 2011

Bienvenidos.-

Esta página fue creada con el fin de mostrarles toda la información que Eddie Torres compartió con nosotros en el Congreso Guarachero 2ª Parte. Dado que nos dio mucho más que las respuestas concretas a las preguntas que le hicimos, y conocimos muchísimo más de su historia, decidí subir por secciones todo lo que contó.

Espero que lo disfruten!

(Fuente: espaciodanza.com.uy)

22 9 / 2011

Los comienzos con Tito Puente

“Yo empecé con el maestro en el año 1979 y estuve con él a su lado hasta el año en que falleció que fue el 2000.
Uno de los recuerdos más grandes y especiales que tengo fue cuando fuimos a bailar para el presidente, para Bush padre. Estaba Tito Puente, Celia Cruz, Arturo Sandoval, Vanessa Williams, Rita Moreno y muchos más; un festival que recaudaba fondos para estudiantes. A mí me invitaron a bailar con mi cuerpo de baile, lo transmitieron por televisión y fue una cosa muy linda. Recuerdo que cuando estábamos en línea para fotografiarnos, y se acerca Tito Puente al Presidente para darle la mano y le dice “Señor Presidente, mi nombre es Tito Puente y soy el embajador de la salsa por el mundo entero” “Señor Puente, no hace falta que se presente conmigo porque soy gran admirador de su música” “Ah sí? Entonces si se porta bien, al final del concierto le voy a dar una foto con mi autógrafo para que me recuerde”. El presidente se echó a reír al igual que todos los que estábamos presentes, solamente Tito Puente puede hacer una cosa así. Fue una cosa muy curiosa, cada vez que la cuento me da alegría. Tito era un hombre muy sencillo, incluso con toda la fama que tenía. Tito era admirable por su música y su arte, pero también porque era hombre de pueblo, humilde y nunca se olvidó de dónde y cómo se crió. Él decía lo que pensaba siempre”
“Y bueno, con eso te digo sólo una partecita de lo que fueron mis tiempos con él. He bailado en los lugares más prestigiosos de New York, el único sitio que no tuve la oportunidad de trabajar con él fue en el Radio City Music Hall; pero bailamos en todos los demás. Tuve la oportunidad de bailar con mi esposa, con María; y también con mi hija. Tito la adoraba a mi hija, ella ya con tres años bailaba y él decía “a mí me gusta porque la niña me baila en 2”. Hoy en día ya no baila salsa, pero era excelente”. 

(Fuente: espaciodanza.com.uy)

22 9 / 2011

¿Mambo o Salsa?

Diez años después de habernos conocido, de estar juntos, me dice “Eddie Torres, el encuentro de usted conmigo no fue coincidencia, esto pasó por algo. Nacimos en el mismo hospital, del mismo vecindario. Cuando empezamos a trabajar la gente vio la conexión como si fuera un matrimonio”. Él era muy buen bailador, pero su llamado era en la música. Me decía que somos los embajadores, viajamos por el mundo entero. Cuando el mambo decayó, Tito y yo nos dedicamos a levantarlo, a tratar de volverlo a lo que era. En los 90 cuando salieron películas como Dirty Dancing o The Mambo Kings, resurgió el mambo. Pero ya tenía otro nombre, allí se conocía como Salsa. A Tito y a mí no nos gustaba ese nombre, pero la gente ya asociaba el mambo con algo viejo, anticuado… La gente se acercaba a preguntarle: Pero Tito Puente, ¿cuál es la diferencia entre el mambo y la salsa? “Mira, eso es muy fácil: el mambo se baila, la salsa se come”. Siempre decía que no le parecía el nombre correcto para salvar al mambo, pero ya no se puede hacer nada. Al principio me llamaban a preguntarme “Maestro, usted da clases de salsa?” y yo les respondía “Mira, yo en realidad doy clases de mambo pero le echo mucha salsa encima!”.

(Fuente: espaciodanza.com.uy)

22 9 / 2011

June Laberta

Antes de los años 70 nosotros bailábamos en la calle, con lo que aprendíamos en la calle. No había maestros, no había nada. Los bailarines nos decían “Nosotros bailamos en clave”, pero no usaban el conteo del 1 2 3, 5 6 7, igual que los bailarines de la época del Palladium. En 1962 al Palladium le quitaron la licencia y nunca pude ir allí porque yo tenía 12 años en ese tiempo. En el 65, 66 abrieron otro que se llamaba el Corso. El Corso se convirtió en la segunda era del Palladium. Tenían baile los miércoles, los viernes, sábados y domingos. Yo iba todos los días que estaban abiertos, faltaba que durmiera allí. Los domingos siempre tocaba Tito y Dickie Colón. En ese tiempo conocí a una señora italiana que se llamaba June Laberta. Era maestra de ballroom, yo la llamaba “la Enciclopedia” del baile de salón, porque sabía todo. Desde que la ví bailar, empecé a bailar con ella y me encanté. Por su estilo, por su sabor. En ese tiempo yo tenía 20 años y ella me doblaba la edad. Pero tenía un ritmo y un sabor… Las amigas mías siempre me decían “Eddie, cuál es la cosa que tú siempre estás bailando con la abuela? Cuánto te está pagando?” (risas) “Ustedes son bellas y todo, pero ella tiene más sabor en su meñique que todas ustedes juntas”. Y se enojaban muchísimo.

Yo le contaba a ella que tenía un sueño, que era ser bailarín profesional. Empecé a ver ciertos shows en el Corso que me gustaron mucho; tenían un concurso y yo me metía todas las semanas a competir. Entonces hablando con June le platiqué de mi sueño de hacer un show junto con Tito Puente, y me dijo “Te voy a llevar a un lugar que va a estar Tito Puente y esta pareja que es muy famosa (Augie y Margo)”. Eso fue creo que en el 72. Salieron ellos, bailaron, era una especie de bolero jazz… algo muy sensual, yo me quedé boquiabierto. Terminaron ese número y luego bailaron un mambo fusión con flamenco. Tenían pocos números, pero yo podía verlos 10 años bailando lo mismo. Cuando yo ví a esa pareja me dije “Es esto, esto es lo que quiero”. Como yo vivía en el Corso, cada vez que veía a Tito, me acercaba a saludarlo y a decirle cuánto lo admiraba. Una de esas veces Tito me llama y me dice “Tú, tú ven aquí… te pasas todas las semanas aquí, has pensado algún día en bailar profesionalmente?” y yo le dije “Maestro, si usted supiera que el sueño mío de mi vida es algún día poder hacer un show con usted” y ese día me dice “Quién sabe si en el futuro, algo sucede”. Así fue. Con esa ambición en mi vida comencé. 

(Fuente: espaciodanza.com.uy)

22 9 / 2011

Preguntas Molestas

En ese tiempo no había nadie con quien estudiar, la única con la que pude estudiar fue June. Me decía que tenía que formar mis pasitos, conocer las palabras técnicas, contar el tiempo. Tenía que inventarle nombres a los pasos y yo le decía que estaba loca, que cómo iba a hacer eso. “Esto te va a servir en el futuro, para tus sueños”, me decía June. “Ves este pasito que cruzas así, para adelante? Ese pasito en el mundo del ballroom se conoce como “susiquiu”; ahí tienes el primer nombre para tus pasos. Mira lo que haces, analízalo, sácalo, y ahí tienes tus nombres”. Primeramente, yo no iba a encarar con eso. Todos los meses ella me llevaba a un baile social de ball. Metían chachachá y mambo entre medio, pero yo iba a verlos bailar a la gente, entonces yo iba con ella para complacerla. Y la gente nos veía bailar… y todas las noches, todas todas sistemáticamente, se me acercaba gente a hacerme preguntas técnicas “Eddie, tú bailas en 2?” “Qué dos? Sí, bailo con las dos piernas” “Eddie, tu conoces la clave 3-2?” “Eddie, tu marcas en el tiempo de los hombres?” unas preguntas que yo los miraba pensando “qué tu hablas??”. Al principio no me molestaba, pero seguían insistiendo, cada mes venían uno, dos o tres a preguntarme. Yo decía lo que quieren es bacilar conmigo (molestarme). Llegó un momento que me molestó tanto que le dije a June que iba a intentar con ella a aprender lo que ella me quería enseñar, así la gente no me fastidiaba más. Y con ella aprendí música. “Esto es un pentagrama, esto es un tiempo de 8, esto es una cuarta; aquí está la clave 3-2, aquí la 2-3”. Al principio se me hizo muy difícil, pero con el tiempo fui captando. Me tomó como 2 años para aprender todo bien. Entonces me dijo en ese tiempo “Ahora te voy a invitar a mi escuela como maestro mío y tú vas a enseñar con esta técnica, con este conteo… No va a ser fácil porque lo tuyo es natural, pero lo vas a lograr”. En esos años había entrado también el baile del huzzle. Había como 5 alumnos que tenían como 60 años.. y yo me frustraba. Entonces, un día me llama June y me dice “ahora tengo que decirte algo… Eddie, tu sabes que esa gente que venía a martillarte en el baile años atrás…” y yo la miraba “cómo me voy a olvidar, pero porqué vienes tú con eso ahora??” “Eddie, quiero decirte que todo eso fui yo. Fui yo porque tú eres un cabeza dura y no ibas a concebir que yo te dijera lo que tenías que hacer. Entonces los mandaba yo a preguntarte las cosas, yo les decía qué preguntarte”. La miré y le dije “ven acá, te tengo que abrazar porque si no te mato”. Ya ahí reconocí el bien que ella me hizo, lo mucho que me había enseñado. Después de aprender con ella entendí porqué bailaba bien con una chica y mal con otra. Porque la otra bailaba en 1! Y yo bailaba en 2! Luego de eso comencé a entender. 

(Fuente: espaciodanza.com.uy)

22 9 / 2011

María.

Ocho años después de la conversación que tuve con Tito, entro a trabajar como maestro de baile en un lugar que pagaba el Gobierno y el público no pagaba nada, era todo del estado para sacarlos de la calle. Yo no tenía pareja en ese entonces. Entro con mi amigo y veo así para abajo a un grupo de gimnasia que había; ví a una muchachita que parecía una muñequita. Y le digo a mi amigo “Esa es mi futura esposa” me mira y me dice “sí, sigue soñando”.

Estuve unos meses dando clase allí, con bastantes alumnos y en un momento quién entra? Ella. Junto con otra chica que yo conocía hacía años, entonces nos presentó. Yo cuando la ví…(Eddie hace con la mano el gesto de que el corazón le latía más fuerte que nunca). No lo podía creer, mi futura esposa ahí! Yo paré la clase y me presenté, “Bailas mambo o chacha?” “creo que sí”. Le puse una música para que me demostrara y María arrancó así (Imitación de baile… en tono de burla, ya que María no era buena). “María, por favor, déjame enseñarte el estilo que estoy haciendo”. Ella se sentó y comencé a dar la clase, y se empezó a sentir abochornada. Después de unos minutos me dio las gracias y se fue. Pasaron 3 o 4 meses que no la veía ni en el patio del gimnasio. Entro a la clase un día y aparece ella muy agresiva diciéndome “Entro aquí porque quiero aprender”. Empecé a explicarle y no lo pude creer… desde el momento que empecé a darle la lección, ella la aprendió inmediatamente. Lo que tú aprendías en 10 minutos, ella lo hacía en uno. Yo quedé maravillado, le tuve que preguntar cómo hacía para aprender tan rápido, y me contestó “Yo soy bailarina, pero no de salsa”. Ella hacía tap dancing y muchos más, pero este no lo conocía. ¡Qué sabía yo!

Cuando ví que ella tenía un talento tan fuerte, después de unos meses le dije que quería ser bailarín profesional: “A ti te gustaría ser mi pareja para poder cumplir mi sueño? Me gustaría trabajar con Tito Puente, ¿te gustaría bailar para Tito Puente?” y me respondió “Y quién es Tito Puente?” (risas). Le puse la música, empecé a enseñarle la coreografía y nos llevó 6 meses para que ella la aprendiera a la perfección.

Cuando ví que estaba pronta, escribí mi número en una tarjetita y le dije “María, esta noche Tito toca en un club, y quiero que vayas conmigo para presentártelo y para saber si nos puede dar una audición para mostrarle esta rutina y ver si la podemos realizar en su show”.

(Fuente: espaciodanza.com.uy)

22 9 / 2011

Bailando para Tito Puente

Antes de empezar a tocar, yo me acerco a Tito, lo saludo y le digo “Tito, tú me recuerdas?” “Cómo no te voy a recordar si tú vives en el Corso! Qué es lo que está pasando?” “Mira, Tito, yo anoté mi número en una tarjeta para ti. Sería posible que cuando tú quieras, cuando tú puedas me llames para citarme en algún lugar así te puedo mostrar las dos rutinas que preparé? A ver si hay una oportunidad de hacer un show algún día?” “mira, esta es la realidad: yo no tengo tiempo ahora, tengo muchos shows, pero te voy a presentar al director de la orquesta; le voy a explicar quién eres y lo que quieres, y en mi próximo concierto yo le voy a presentar a ti y a María” Yo quedé (cara de asombro), porque no lo podía creer. “Cómo Maestro, sin ver la rutina?” “Qué malo puede ser si yo ya estoy cansado de verte bailar! Si te veo bailar siempre! Si no me gusta, ahí empiezas y ahí terminas” (risas). Imagínate la presión que yo sentí en ese momento. Entonces, Jimmy me dice que iban a estar en dos semanas en el Coliseo de Nueva York, en una expoferia latina internacional. En ese concierto era donde iba a bailar yo. Entonces ensayamos muchísimo, hicimos el vestuario, llegamos al lugar… y había como 10 mil personas, sin exagerar. A mí me empezaron a temblar las piernitas! María no era tímida, no se ponía nerviosa, yo estaba “María mira, blablablabla…” y estábamos en camarines y “blablablabla” y María me decía “Oye tranquilo! Estate quieto ya chico, te estás volviendo loco, tranquilo!” “Yo no sé quién es Tito Puente, qué me importa a mí” (risas). Tito el día que la conoció le preguntó “Quisieras un autógrafo mío?” “No…” (risas). Ese día bailamos dos números, un chachachá y un mambo rapidito. 

(Fuente: espaciodanza.com.uy)

22 9 / 2011

Casualmente, tenía el vestuario

A todo esto, Eddie muy entusiasmado nos cuenta los pormenores de esa noche. Sus nervios, su alegría, lo poco de tiempo que tuvieron entre los números. Hasta tarareó el mambo que les tocó bailar (“pampam, pa pa param, pampam, pa pa param…” y otros sonidos irreproducibles). “María, como era gimnasta, la levantaba para arriba, para todos lados y piim piium”. Yo muy entusiasmado, y le decía “vamos a bailar bien María” y María “Estate quieto yaaaa…”.

Terminó, y en lo que nos fuimos a cambiar luego yo quería ir a preguntarle a Tito a ver si le gustó. Pero cuando salí, él ya no estaba, sólo quedaba la orquesta. Al domingo siguiente veo a Tito en el Corso y por miedo ni le pregunté. Pero la forma de saludarme ya me dijo todo “Buen show, buen show” me decía. Entonces, yo estaba en Manhattan y si tocaba en Queens, yo lo seguía. Antes de que comenzara el show me acerco a saludarlo y me dice “Ay Eddie, si hubiese sabido que tú estabas aquí, les decía a ti y a María para que bailaran. Pero no están preparados, no tienen nada…” “Tito, dame 5 minutos que voy hasta mi auto, casualmente tengo el vestuario conmigo”. Salí corriendo como loco y le digo “Tito, tengo mis vestuarios… por casualidad los tengo!!”. Entonces bailamos los dos números y la gente quedó muy entusiasmada. Ya era la segunda vez que bailábamos con Tito. Entonces, cada vez que me veía, me preguntaba si tenía el vestuario en el baúl y le decía “Pues claro!!” bailamos un mes, otro mes y llegó un momento que tito me dice “Ahora te voy a empezar a invitar a viajar conmigo, a hacer conciertos grandes”. Después de a poco, empezaron los shows a ser más grandes. Desde el 79 hasta el 87, en esos tiempos bailábamos ya en el Madison Square Garden.

(Fuente: espaciodanza.com.uy)

22 9 / 2011

El homenaje a Machito

Una noche me llama Tito y me dice “Eddie Torres, tienes que ir esta noche a un club que voy a estar, tengo que tocar allí”, cuando lo encuentro me dice “Eddie, ya sabes que murió Machito? Vamos a hacerle un tributo muy especial a Machito, yo quiero que hagas un número de producción muy grande, con muchos bailarines, quiero rendirle homenaje a Machito”. Tito había grabado un cd que se llamaba “Un poco loco” y en él, una canción que se llamaba “Machito Forever”. “Yo quiero que hagas esa canción, tienes 6 meses para hacerlo” “Maestro, yo no sé cómo hacer esto, yo sólo bailo con María” “Busca la manera, yo sé que tú puedes”.

Yo conocía a todos los bailarines en los clubs, entonces empecé a reclutarlos en la noche, nadie me decía que no “Un show con Tito Puente?? Claro claro!!!”

Esos ensayos fueron muy complicados, entraba con alcohol, fumaban o se daban algún toquecito de cocaína. Era muy común arrebatarse un poco en esos tiempos cuando uno iba a bailar.

Un día los siento a todos y les digo “Esto no es ir al Corso, o al Copacabana. Es una disciplina distinta”. Me tomó casi tres meses para empezar a exigirles y que se adaptaran. Les apagaba los cigarrillos, no los dejaba estar en el baño. Contraté un muchacho para hacer los trajes y un día me dice (era muy afeminado él) “Eddie Torres! Ven acá! Estos bailarines tuyos son unos salvajes!! Estás loco, cómo vas a bailar con ellos?” “De alguna manera esto tiene que empezar y salir adelante, esto es para Tito Puente.” Una semana Tito me avisa que va a ir a chequear… Tito viene, cuando él venga me va a decir Sí o No. Ustedes tienen que bailar bien, estar bien y hacer todo en la mejor forma. Llegó Tito, y todos tranquilitos, todos con disciplina.

Busqué 3 muchachos para el inicio de la música, para que saltaran paquí y pallá, y que parecieran muchas personas. Todos vestidos como soldados. (Empieza a interpretar la música…). De momento viene María en otra formación, abren la línea y entra María con el mambo. El teatro estaba completamente lleno, la gente se ha parado de pie, empezaron a gritar. Nunca habían visto nada igual. 60 bailarines bailando, una cosa que parecía muy divertida. Cuando Tito vino al ensayo me dijo “Eddie Torres, esto es lo que yo quería. ¿qué necesitas ahora?” “Mira, no hay dinero para vestirlos”. Tito sacó su chequera, firmó un cheque en blanco y me dijo “Toma, esto es para los trajes”—-“Disculpen, permiso, Eddie, es hora de tu clase”. “Pausa!!”

Y hasta ahí llega la nota. Como verán, es muchísima la información que nos brindó este Dios de la salsa, demasiado para compartir, era necesario abrir una nueva página para mostrar de verdad lo que fue y cómo fue esa charla.

Gracias a Nicolás Marin y Vanessa Grossi por la invaluable colaboración. A los organizadores por permitirnos pasarnos de esos diez minutos y por supuesto, a Eddie por sus palabras, su tiempo, su persona, por todo lo que es como maestro y ser humano.

(Fuente: espaciodanza.com.uy)